una colección
que viene de habitar en una ciudad tan caótica como lo es Bogotá
Tránsito surge de una mirada crítica hacia aquello que genera incomodidad en los jóvenes dentro de la sociedad colombiana: los códigos de vestimenta en el ámbito laboral. En Bogotá, muchos enfrentan una tensión constante entre su identidad personal que incluye sus expresiones de género, estilo y cultura; y los códigos rígidos de vestimenta impuestos por entornos profesionales tradicionales.
Esta situación se ve además influenciada por las condiciones específicas del estilo de vida urbano en la ciudad: trayectos largos, climas variables, jornadas híbridas y una oferta limitada de prendas que realmente permitan comodidad, adaptabilidad e individualidad.
La colección surge de la cotidianidad, de entender a Bogotá como una ciudad en constante movimiento y cambio, al igual que nuestras prendas.
Frente a este contexto, el reto de diseño consistió en crear un sistema de indumentaria profesional que permitiera expresar la identidad personal, de género y cultural dentro del entorno laboral, mientras se adaptara a las condiciones reales del día a día bogotano, con un enfoque en sostenibilidad y multifuncionalidad.
Además de mantener la autenticidad, en este caso representados a través de la serigrafía y la pintura artesanal que plasman elementos característicos de la cultura colombiana, dando como resultado nuestro manifesto de marca.
Buscamos exaltar los elementos que representan nuestra cultura, aquello con lo que crecemos y vemos a diario.
En Bogotá, los jóvenes que inician su vida laboral enfrentan tensiones entre su identidad personal incluyendo expresiones de género, estilo y cultura y los códigos rígidos de vestimenta impuestos por el entorno profesional tradicional. Esta situación se ve agravada por las condiciones específicas del estilo de vida urbano en la ciudad: trayectos largos, climas variables, jornadas híbridas (estudio, trabajo, emprendimiento), y una oferta limitada de prendas que permitan comodidad, adaptabilidad e individualidad.
El reto de diseño consiste en crear un sistema de indumentaria profesional que permita expresar identidad personal (de género y cultural) dentro del entorno laboral, mientras se adapta a las condiciones reales del día a día bogotano, utilizando materiales poco convencionales, desarrollados o producidos en Colombia, con un enfoque en sostenibilidad y multifuncionalidad.
Tránsito es una colección sin género que no busca crear estereotipos ni barreras; por el contrario, propone deconstruir los límites impuestos por la sociedad a los jóvenes trabajadores, cuestionando las formas tradicionales de vestir en el entorno urbano. Parte de la idea de que la identidad no es fija, sino cambiante, al igual que la ciudad que habitamos y los recorridos que atravesamos a diario.
Desde esta mirada, la colección se construye como una respuesta a la rutina y al tránsito constante, integrando prendas versátiles que se adaptan a distintos momentos del día. Las ilustraciones refuerzan este enfoque mediante un tono divertido y casual, incorporando texturas que evocan el coloreado con crayón, lo que aporta un carácter espontáneo, cercano y expresivo. Así, Tránsito no solo viste el cuerpo, sino que acompaña el ritmo de la vida cotidiana, permitiendo al usuario moverse con libertad mientras proyecta una identidad auténtica y en transformación.
La selección de textiles responde a la necesidad de crear prendas funcionales, cómodas y adaptables al ritmo urbano bogotano. El denim aporta resistencia y durabilidad, además de reinterpretar códigos clásicos del vestuario laboral desde una estética contemporánea. El lino se incorpora por su ligereza y transpirabilidad, permitiendo mayor comodidad frente a los cambios climáticos y las largas jornadas. Por su parte, el pathfinder introduce un lenguaje técnico y utilitario relacionado con el movimiento y la multifuncionalidad.
La paleta de color se compone principalmente de tonos neutros para mantener relación con los códigos del entorno profesional, mientras que acentos en amarillo, azul y rojo, inspirados en la bandera de Colombia, aparecen como elementos de identidad y expresión individual que rompen con la uniformidad del vestuario corporativo.
La serigrafía dentro de la colección surge del interés por representar la cotidianidad de habitar una ciudad como Bogotá, capturando sus ritmos, tensiones y recorridos. A través de este proceso, no solo se construyen imágenes, sino que también se refuerza la intención de crear piezas únicas, donde cada impresión aporta carácter y singularidad a las prendas, y refuerza nuestra idea de identidad a tráves de la prenda.








Una colección realizada por Laura Beltrán, Ana Guzmán e Isabella González
En fotografía Lili Higuera, y llevada a la vida por Jaider Gaviria, Laura Roldán, Laura Linares y Angel Alvarez.
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